Ahorra calefacción

Gas, electricidad, gasolina, da igual el sistema que tengas, en una gran parte de los hogares la calefacción es obligada y uno de los gastos mensuales más altos. Aunque solo nos ocupe unos meses al año puede rondar y superar los 1.000 €.

Como para todo en este mundo existen una serie de trucos para rebajar este gasto sin tener que vivir en una eterna tiritona. Lagunos son conocidos y otros no tanto. Ahí van:

¡Esa puerta!, que se va el calor.

¡Esa puerta!, que se va el calor.

  • Temperatura. Ha sido mil veces repetido, no es una novedad, pero eso no quita que no sea lo primero que debamos señalar. La temperatura óptima está entre los 19 y 21 grados, preferiblemente una temperatura estable. Cada grado que subamos aumenta el consumo (un 7% en gas o un 10% en gasóleo). Esa es una temperatura agradable, pero los muy frioleros o aquellos que lleguen de la calle no van a notar un alivio instantáneo. La llamada temperatura económica, es decir, mantener la temperatura mientras no estamos, es de 15 grados. Se aconseja el uso de programadores o termostatos en lugar de dejar encendida la calefacción todo el día. Para dormir no es recomendable el calor, mejor apagar la calefacción o al menos bajarla entre 3 y 5 grados. Piensa que no es muy normal que puedas ir en pantalón corto y camiseta por casa, pero tampoco te abrigues en demasía, si lo haces la salida a la calle será traumática.

  • Aislamiento. Podemos tener el mejor sistema de calefacción y el circuito más virguero del mundo, pero si el calor se nos escapa de la estancia tendremos un agujero en el bolsillo por el que también se nos está marchando el dinero. Si tu casa tiene una chimenea tápala como sea. Bien es sabido que el calor sube y el hueco de la chimenea es su escape favorito. Según tu presupuesto plantéate un insert, una puerta o al menos mantenla cerrada. Tampoco debemos olvidar las puertas de entrada con sus burletes y el aislamiento de las propias paredes que puede reducir nuestro consumo hasta un 40%. Existen opciones para inyectar en nuestros muros materiales aislantes en las cámaras de aire. Si se sale del presupuesto una solución barata y práctica para una pared puede ser ponerle planchas de corcho que aíslan del frío y del sonido.
  • Ventanas. Otro punto importante son las ventanas (un 30%). Si está dentro de tu presupuesto elije el doble cristal y sin rendijas (se pierde un 15%), ni ahí ni en el tambor de la persiana. El cristal pierde mucho calor, si fuera hace frío la termodinámica hará que la temperatura se iguale y ahí sales perdiendo. Ese doble cristal con rotura de puente térmico que evita la condensación hará que el enfriamiento quede en el cristal exterior. También deberían cerrarse lo más hermético posible, si no es así habrá que instalar tiras adhesivas. No olvides poner buenas persianas y hasta con cortinas, porque ayudan. Naturalmente hay que ventilar, pero nunca más de 10 minutos y en las horas de sol. Aprovecha la luz, ten las persianas subidas y que entre por el día. Por la noche mejor todo cerrado.
  • Termostato. Muy recomendable. Instalado a 180 centímetros del suelo, lejos de corrientes de aires, de rayos de sol, etc
  • Radiadores. Mejor instalados bajo las ventanas. Hay que procurar que estén limpios y no tapados por muebles o ropa. Si los tienes en un hueco se recomienda poner reflectantes detrás para que “reflejen” el calor. El aire debe circular por ellos para irse calentando y cerrar los que pertenezcan a estancias donde no hagamos vida. Naturalmente deben estar purgados, sin aire. Dale una vuelta al tornillo o llave del radiador mientras salga aire y ciérralo en cuanto gotee agua. Hay quien coloca encima un recipiente con agua para dar cierta humedad al ambiente y aumentar la sensación de calor y es un truco que funciona. Si estás por hacer la gran inversión y poner o cambiar tu calefacción mira a ver cual es la que te interesa en el post sobre los tipos de calefacciones.
  • Ventiladores. Si los tienes en el techo no pienses que son solo para el verano. Ya hemos dicho que el aire se calienta y sube, como en los globos, si los enciendes de vez en cuando, a poca potencia y en invierno, distribuirán ese aire caliente que ha quedado.
  • Mantenimiento. Por regla general resultan más baratas las calefacciones centrales (colectivas) que las individuales. Dependiendo del sistema de calefacción que tengamos el mantenimiento del mismo puede hacerlo más rentable y eficiente. Por ejemplo, con el gasóleo utilizado en muchas viviendas unifamiliares, es importantísimo que los filtros estén limpios y no haya impurezas en la combustión. Hasta un 15 % podremos ahorrar en este sentido.
  • Habitaciones. Procura tenerlas cerradas, evita las corrientes y ten en cuenta que las habitaciones más altas, caso de no vivir en un piso, serán las que acumulen mayor calor. Resulta muy recomendable y se va a notar si tienes alfombras. Por regla general  la temperatura no tiene que ser la misma en todos los lugares. En la sala donde se haga vida entre 18 y 22 grados. En los dormitorios de 17 a 19. Cuartos de baño  de 20 a 22. En la cocina, si no hacemos vida en ella,  lo suyo será tener la temperatura baja porque ya tiene sus propios generadores de calor. Hay que hilar fino.
  • Chimeneas. Como fuente de calor es muy ineficiente. Podrá resultar romántica y hasta práctica si uno decide cocinar algo en ella, pero es un medio poco calorífico. Para empezar si es una chimenea abierta tiene mucha entrada de aire y consume rápido la leña dando calor solo en los alrededores. Además, como ya hemos dicho, el tiro deja escapar calor. Por todo ello siempre será recomendable instalar un insert , con ventiladores para enviar el aire caliente a toda la casa, con regulador de tiro para que nos dure más la leña y, a ser posible, de fundición que tarda más en calentarse pero también en enfriarse.

Rafael Jordá