Ahorrar en nuestro cuidado

jorda-becario

En el anterior post tratamos el peliagudo tema de ahorrar en ropa, y digo peliagudo porque se corre el riesgo de quedar como un “cutre” apostando por no gastar, reciclar, repensar y replantear algo que habla tanto de nosotros. No sé si llegué a conseguirlo. Aun así y dado mi tendencia al riesgo, hoy quiero ir más allá, hoy quiero hablar de ahorrar en nuestro cuidado personal, en higiene…es pura inconsciencia y ganas de jugármela.

Vaya por delante que nadie, y repito NADIE, está hablado ni va a hablar de ir hecho un adefesio y un guarro. Nadie. Se trata, como siempre, de no pagar un sobreprecio y seguir estando en perfectas condiciones sin que la gente nos evite por nuestro aspecto o nuestro olor.

ESTAR EN FORMA. Se trata de un clásico, sobre todo porque estamos en enero y es el gran subidón salutífero del año, el que viene como consecuencia de los atracones navideños y de esas promesas renovadas de tener abdominales como los de la película 300 o la cinturita de esa niña tan mona que sale en el anuncio. A estas alturas del año los gimnasios dan su gran subidón aunque luego llegue la realidad, aunque luego toque dejarlo de lado y hacer pereza de ponernos el chándal. Gastar en salud y deporte es una magnífica inversión, porque estar sano no solo es esencial para vivir feliz, también es barato. Ahora bien, pagar una cuota mensual para no ir al gimnasio o ir de vez en cuando y aplacar nuestra conciencia, es un error, un gran error. Procuremos no unirlo al desacierto que supone gastar un dineral en el último modelo de bici, el aparatito que cuenta las calorías quemadas o el calzado deportivo de los astronautas. Habrá que informarse y saber si el ejercicio que nos conviene es quemar grasas porque quizás nos valga con salir a correr o a dar pedales por los montes con una bicicleta normalita. Cuando estemos en nuestro peso habrá que plantearse lo de definir y dar forma.

Si lo tuyo es la carrera compra buenas zapatillas, eso siempre, y busca un recorrido sensato. No creas que una cinta con una televisión delante y un gimnasio van a ser la mejor idea. El running se ha puesto de moda en crisis, ha sido una de las escasas y más interesantes  repercusiones de estos seis años de tormenta. Desde aquí, gracias sinceras a Haruki Murakami que tanto ha ayudado con su libro.

Por último señalar que el gimnasio, los monitores, las máquinas o el material deportivo profesional son para lo que son y no para todo el mundo.

jorda-becario

CABELLO. No se me ocurrirá insistir en el hecho de que ser calvo ahorra, es un mal chiste que hacen los propios calvos con sentido del humor. No lo es comparar entre peluquerías. Muchas de esas que vemos por ahí tan glamurosas, con sus buenos neones y sus buenos diseños, nos cobran por toda esa parafernalia, por la publicidad y muchas veces utilizan becarios para realizar el trabajo. Para ese resultado quizá sería mejor ir a un lugar de prácticas y ponernos en manos de la providencia (o de ese talento por descubrir). Nadie duda que tener un buen aspecto es importante para sentirnos bien y para que nos perciban bien, pero realmente no existe el glamour en el peinado, no nos dura lo suficiente y nadie va a saber que nos ha costado un dineral y que nos lo han hecho en un lugar “chic” si no lo decimos nosotros. Recuerda que en esto, como en todo, la publicidad es experta en crear necesidades donde no las hay.

Para los hombres y siempre que sea posible, utilicemos una máquina eléctrica. Se amortiza rápidamente y afortunadamente no solemos necesitar grandes virguerías, ni mechas, ni extensiones ni tratamientos para lucir como futbolistas de primera división. Ojo, si lo eres o tus cuentas están saneadas no te prives de ese placer, eso desde luego.

LA PIEL. Para una mujer de hoy en día eso de decidir si se maquilla o no es algo muy personal y subjetivo, dependerá mucho de quienes la rodean y de la imagen que quiere ver en el espejo. No se me ocurriría meterme ahí, aunque personalmente tenga mis preferencias. Las que deciden hacerlo asumen el riesgo de castigar su piel si se exceden y no debieran correr riesgos con el precio de los productos que van a llevar todo el día cubriéndoles el rostro. Como siempre, lo suyo será comparar productos e informarse bien. Según diversos estudios no hay gran diferencia entre los resultados de las cremas y productos de maquillaje de las grandes marcas y de las otras, las que no han gastado en anuncios vistosos con actores o actrices, en campañas, en promociones y ese larguísimo etcétera. En este mundillo existen mil leyendas urbanas, mil mitos y opiniones comunes y compartidas de personas que no han llevado bata blanca, que no han leído estudios independientes ni han probado en su propia piel ciertos productos o lo han hecho y exageran. No nos fiemos de todo este circo, el sentido común escasea aunque cotice al alza.

Rafael Jordá