DEUDA BUENA, DEUDA MALA Y DEUDA FATAL

La operasión es una inversión poque quiero sé modelo, presentaora, cantante, actriz o casarme con un rico....aunque lo mío es el treatro

La operasión es una inversión poque quiero sé modelo,
presentaora, cantante, actriz o casarme con un rico….aunque lo mío es el treatro

Antes de que nadie me coma y empiece a recibir email amenazantes hay que hacer una puntualización, es mejor no endeudarse. Que sí, que arriba lo pone y lo ha leído bien, efectivamente el titular habla de deuda buena. Pero hay que matizarlo y eso no se puede hacer en el rótulo de un post.

Nos pongamos como nos pongamos endeudarse es muchas veces imprescindible, la única manera de avanzar. Pero antes de llegar a esta conclusión debemos tener bien claro varios temas importantes. Para empezar debemos saber que podremos pagar esa deuda, que no compromete nuestras cuentas, que nos permitirá ahorrar todos los meses, que no comprometerá más de un 30% de nuestros ingresos. Nos pongamos como nos pongamos tenemos que hacer números. Ojo, y no podemos hacer trampas, es absurdo. Tendremos que echar esas cuentas con lo que hay, con los ingresos y gastos verdaderos e incluso ponernos en el peor de los casos. ¿Por qué?, pues porque las sorpresas, los imprevistos, siempre suelen ser negativos. De vez en cuando nos cae un extra, una lotería, una herencia, un vaya usted a saber, pero no es muy inteligente contar con eso y desgraciadamente no es muy habitual. Sí tendremos cambios de ruedas, una ortodoncia, una multa, un electrodoméstico roto, un impuesto, un viaje ineludible, una boda, un…

Antes de entrar a hablar de endeudamientos debemos tener muy claro que realmente necesitamos ese bien o servicio. Saber si urge y no puede esperar a que hayamos ahorrado para comprarlo a “tocateja”. Hay que tener muy claro que la deuda que nos ofrecen tiene las mejores condiciones posibles, hay que comparar, saber si te puedes permitir esa carga mensual sin tener que hacer grandes sacrificios, cuanto te va a costar finalmente con los intereses y si vas a poder con ello si tu situación económica se complica en un futuro. Una vez tengamos claro todo esto habremos de distinguir entre los tres tipos de deuda del dichosos titular.

DEUDA BUENA. Ya ha quedado claro que lo bueno es no endeudarse. Que sí, que vale. Si podemos esperar o si podemos prescindir de ello evita vértelas con intereses, préstamos y prestamistas.

Aún así existe un endeudamiento que puede salirnos muy bien. Me explico. En primer lugar nos convendrá endeudarnos por algún bien o servicio que tienda a revalorizarse en un futuro o al menos que no pierda valor. Lo primero que se nos viene a la cabeza es una vivienda, pero tras una burbuja como la que hemos vivido hay que jugar muy bien esta carta. Efectivamente en muchos, en muchísimos casos, su valor será mucho mayor cuando acabemos de pagar la deuda y sus correspondientes intereses. También resultará interesante que esa propiedad se pueda alquilar y que llegado el caso pueda venderse consiguiendo unas plusvalías. Naturalmente el mercado de la vivienda no es lo que era y no está nada claro que puede volver a serlo, pero con cabeza e información puede ser una inversión interesante.

También será una deuda atractiva y buena si nos genera ingresos, como por ejemplo una franquicia, un negocio, un algo que nos permita pagarla y ganar dinero.

DEUDA MALA. Es bien fácil saber si tenemos una de estas deudas y desgraciadamente son las más extendidas entre las familias. Básicamente es aquella que se come nuestros ingresos, que era innecesaria, un capricho, aquella que se genera cuando hemos comprado algo que estaba por encima de nuestras posibilidades. El ejemplo más claro es la adquisición de un cochazo con muchos metros, muchos cueros y muchos euros de mantenimiento. Esos automóviles que ahora, con la crisis, van con las ruedas sin dibujo o se malvenden. Pues bien, por si no lo saben el coche, en la mayoría de los casos, es un derroche. Es necesario, eso desde luego, pero es una inversión ruinosa que suele perder valor desde el primer minuto, que genera mil gastos de mantenimiento, que no suele revalorizarse pero que nos permite aparentar e ir al pueblo sacando pecho. Este tipo de aptitudes y la salud de nuestra economía doméstica se llevan muy mal.

Dentro del epígrafe Deuda Mala entran mil conceptos más. Ni hablamos de unas vacaciones que tendremos que seguir pagando mucho después de haberlas disfrutado y haber enseñado las mil fotos del álbum; así como cacharritos electrónicos virgueros, ropa de marca con muchos números, escudos y flores de lis; joyones  y un larguísimo, larguísimo etc.

DEUDA FATAL. Hay tipos de interés que son pura usura. Te los anuncian con gran atractivo, ponen facilidades, sonríen y se muestran humanos, pero no lo son. Desconfía de todos, pero sobre todo de prestamistas que te impongan un altísimo tipo de interés y pidan grandes garantías. Desde luego huye de todo aquel que te pida como garantía tu casa. Vade retro. Todos estos negociantes no están regulados por el banco de España y pueden hacer de tu vida un infierno con unos tipos de interés salvajes.

Por ningún concepto acudas a ellos para financiar otras deudas contraídas o vas a ir cargando una mochila en tu espalda que no vas a poder ni arrastrar. Recuerda también que una tarjeta de crédito para hacer compras o para sacar dinero a crédito también entra en esta categoría por muy cómodo que sea su medio de pago.

En fin, nada como tener la cabeza fría e información para poder llevar una vida feliz y sin poder dormir por culpa de las deudas.

Rafael Jordá