En el taller haz valer tus derechos

Cuando suena un ruido raro en el motor del coche o de la moto, me dan pequeñas taquicardias, sudores y hasta me castiga un pequeño tic en el ojo.  Me temo que no soy el único.  Después vamos al taller con la tarjeta de crédito por delante y esperando lo peor. En el dentista también me ocurre y no ha habido ni una sola vez en la que me hayan dicho “no ha sido nada, solo una tontería, ni te lo cobro”. Uno se espera que el interlocutor ponga cara de preocupación, resople y te acabe dando un susto. Desgraciadamente dependemos del coche y  son pocos los que se la juegan con él.

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Los talleres mecánicos están en el pódium de los lugares que más reclamaciones de consumo acumulan. Mano a mano con las operadoras de telefonía. Tener un taller de confianza viene a ser como tener un abogado, un médico o un informático en la familia, esto es, una bendición. Si no es así, si simplemente vamos al taller de nuestra calle, al que está en el trabajo o al más cercano, hay una serie de derechos que nos asisten y que debemos tener bien claro antes de dar nuestra tarjeta de crédito.

  • Ten bien claros los precios de la mano de obra. No en todos los talleres los vas a encontrar. Si no es así lo suyo sería preguntar antes y exigir un presupuesto con una validez de 12 días. No vayamos a ciegas, no aceptemos cualquier cosa que se nos presente porque la sorpresa puede ser de las que hacen época. Si desconfiamos de esos tiempos de mano de obra podremos consultarlos en un taller oficial.
  • El taller tiene la obligación de presentarnos un presupuesto. Si ese presupuesto no se acepta nos llevamos el coche tal cual lo entregamos en su momento. Si le damos el visto bueno y aparecen nuevas averías nos las deben notificar en menos de 48 horas. El presupuesto debe contener la siguiente información: El número de taller en el Registro Especial, Nombre y domicilio del usuario, Identificación del vehículo (marca, matrícula y número de kilómetros recorridos), La prestación del servicio detallada, La fecha y firma del prestador del servicio, La fecha prevista de entrega del vehículo ya reparado, Indicación del tiempo de validez del presupuesto, Espacio reservado para la fecha y la firma de aceptación por el usuario.
  • Si aceptamos el presupuesto se firma y hace las veces de resguardo del vehículo. Si  hay algún problema vamos a echar de menos ese documento.
  • Una de las mayores reclamaciones a los talleres es que no se utilizan piezas nuevas. Esto va a ser difícil de comprobar a no ser que tengamos nociones de mecánica.  Sin nuestro consentimiento no se pueden instalar piezas de segunda mano y las nuestras nos las deben entregar. En cualquier caso podremos exigir la documentación que acredite esas piezas y el precio.
  • En cualquier momento podemos renunciar a esa reparación, pero habremos de abonar los trabajos realizados hasta entonces y, en algunos casos, los gastos de estancia.
  • Todos los talleres deben tener una licencia que les habilita para ejercer. Se trata de una placa metálica, color azul y rectangular, colgada de la pared, llena de números.  En ella nos explican la actividad que realiza el taller, si atienden solo coches, o también motocicletas, el distintivo de la Comunidad Autónoma y su número de licencia. En la placa también se nos informa si es taller es oficial o genérico.
  • Pedir factura sellada, detallada y la garantía de las reparaciones que siempre deberá cubrir 2.000 kilómetros 0 tres meses, tanto de las piezas como de la mano de  obra. Si la avería se repite el taller deberá arreglarla gratuitamente.
  • Si estamos descontentos con la reparación tenemos dos meses para reclamar. La hoja de reclamación nos la deberán entregar allí mismo y una vez rellena tramitarla en los servicios de consumo donde, si tenemos razón, iniciarán una sanción al taller.

No olvides que tus derechos como consumidor los protege la Ley 23/2003, de 10 de julio, de Garantías en la venta de bienes de consumo.

Rafael Jordá