ESOS MALIGNOS MERCADOS FINANCIEROS

Queridos terrícolas. Quería agradecer este premio

Eduardo Mendoza hizo aterrizar a un extraterrestre en la ciudad Barcelona. Era a principios de los 90 y se trataba de Gurb, un ser entrañable que no entendía nada del mundo ni de los humanos. Muchas veces, demasiadas veces, me ocurre que veo el mundo como ese extraterrestre. Tras seis años de “cansinismo” con la crisis Gurb oiría hablar de Mercados y no tendría muy claro quiénes son, no les pondría cara. Eso sí, sabría que son malignos, caprichosos, que buscan el dinero a costa de empobrecer a la humanidad y que han tenido la culpa de todos los sufrimientos habidos.  Pues bien, no es para tanto, hay mil matices y muy pocas ganas de hacer autocrítica. En fin, intentemos aclararnos.

Queridos terrícolas. Quería agradecer este premio¿QUIENES SON LOS MERCADOS?. Lo primero que habría que explicarle a Gurb en quienes son, que les ponga cara a esos Mercados por si se cruza con ellos y quiere cambiar de acera. Los Mercados no han llegado del espacio, no es un invento de un filósofo, ni ha salido de un laboratorio de la universidad y menos aún de un Consejo de Ministros. Lo cierto es que los mercados han acompañado a la humanidad, han crecido y evolucionado con ella.  Eso no quiere decir que sean justos ni que sean éticos, solo significa que nos han acompañado desde siempre. No desde que bajamos de los árboles pero casi.

A grandes rasgos formarían parte del sistema financiero de un país, con gente que ofrece dinero y gente que lo demanda. Al igual que los mercados de los barrios hay productos que se ofrecen; pescados, carnes, frutas, gente que los compran y los venden, la oferta y la demanda de toda la vida. Tienen mil problemas, mil errores pero afortunadamente van aprendiendo y se van perfeccionando. Hay una noticia buena y una mala. La buena es que de esta crisis, por ejemplo, debieran sacarse muchas conclusiones para que no se vuelvan a repetir algunos dramas. La mala es que esa capacidad de “cerrar agujeros” pasa, en muchos casos, por los políticos.

En los Mercados Financieros no hay productos que vocear o sacar brillo, al menos no como se lo vemos a frutero. Hay gente que ahorra, que tiene un excedente de dinero y que quieren invertirlo y sacarle un rendimiento. Estos son los oferentes y piensan que guardar dinero sin más no tiene muchos sentido. Hay que ahorrarlo, que ya es complicado, pero también convertirlo un generador pasivo de riqueza, poner a trabajar nuestro dinero para nosotros, es decir, que vaya aumentando por encima del coste de la vida y si es posible que no retire.

Por otro lado hay gente que quiere, que necesita ese dinero, son los demandantes y a cambio de que se los prestemos nos van a dar unos intereses.  ¿Por qué lo quieren?, pues pueden necesitarlo por mil razones. Para comprar a un rival, para adquirir maquinaria, hacer inversiones, para pagar sus deudas o sus nóminas, etc. Aquí están las empresas y las administraciones, no estamos nosotros. Para saber si podemos confiar en ellos se establece una calificación o rating, las que hemos oído mil veces que dan agencias supuestamente independientes y muy cuestionadas en los últimos tiempos. Hemos oído hablar de ellas, de Standard & Poor´s, de Moody´s y de Fich. Que te rebajen la calificación, a una empresa o una administración, quiere decir que es menos de fiar, es decir, que deberá pagarnos más intereses para que compremos sus productos. Es como si un inspector te dice que los plátanos que vende el frutero están bastante pochos. Si es así el frutero tendrá que hacerlos atractivos bajando el precio o dándote alguna naranja a cambio de que te los lleves.

¿QUÉ VEHÍCULOS UTILIZAMOS PARA INTERCAMBIAR EL DINERO?. Pues hay muchos, muy variados e incluso peligrosos como por ejemplo las dichosas preferentes. Gente que adquiere unos productos y no sabe o no le han contado que tenían muchísimos riesgos. En este caso los plátanos estaban muy podridos y nadie les avisó, no supieron o no quisieron leer las recomendaciones que les daba el inspector.

En nuestro caso, sin querer asustar a Gurb, esos productos, esos plátanos, se llaman acciones, bonos, fondos, depósitos, planes de pensiones, seguros y un largo etcétera con sus características y sus riesgos. Ojo que algunos tienen nombres muy complicados que suenen bien pero que son peligrosísimos. Naturalmente el quid de la cuestión, querido Gurb, es el riesgo. Los oferentes lo corren al comprar a los demandantes por eso deben tener mucha información, para valorarla, para que no les engañen y no pierdan su dinero. Normalmente nos fiaríamos del director del banco, pero tras la crisis esa figura no ha ganado mucho prestigio.

También habría que saber qué tipo de inversor somos, si necesitamos o podemos correr riesgos. En cualquier caso lo mejor siempre será preguntar a alguien independiente que sepa valorarlo y explicarlo.

¿QUIENES VELAN POR NUESTROS DERECHOS?. Hay que informarse mucho y bien. Preguntar a los supervisores que en nuestro país son:

  • El Banco de España en primer lugar. Desde esta institución se encargan de supervisar a todos los bancos que operen en el país. Durante la crisis se le han echado en cara ciertos “coladeros” que han tenido que solucionar los tribunales. También se encargarán de otras entidades que captan dinero por medio de avales, créditos, préstamos, etc. Pero ojo, hay multitud de prestamistas que no están supervisados por el banco de España y que nos podrían arruinar.
  • La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que se encarga de los cotizados en bolsa, los Mercados de Valores. El que compra acciones de una sociedad también debe estar protegido.
  • La Dirección General de seguros y Fondos de Pensiones del Ministerio de Economía y hacienda.

Rafael Jordá