LA PLAYA TRAS LA TORMENTA

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No, no es un cuadro con un hermoso paisaje, y tampoco es que me haya dado un rabioso ataque de cursilería, para eso ya tomo una medicación. Es simplemente que no encuentro mejor imagen para simbolizar nuestro país tras 6 años de crisis feroz. El mar sigue algo revuelto y queda un arenal lleno de restos de lo que fue la 8ª potencia mundial un lejano día de 2007. Pero ojo, el sol brilla, las aguas se están calmando y hay que limpiarlo todo para volver a empezar con fuerza. Habrá que volver a crecer y volver a ser fuertes porque el mundo que ha venido tras la crisis es otro. Seguro que hay mejores estampas pero a mí no se me ha pasado ninguna por la cabeza.

Todo esto viene a cuento porque he leído en un periódico nacional un interesantísimo artículo sobre la seguridad económica basado en Índice Genworth que evalúa la seguridad económica. Dicho así mueve al bostezo, lo sé, pero el tema es interesantísimo y creo que puede resultar fundamental para nuestra buena salud económica.

Tras esa tormenta quedan sobre la playa los sempiternos seis millones de parados, con todas las matizaciones posibles, también dos millones de familias que tienen a todos sus miembros sin empleo, otra regulación laboral, empresas que se han destruído, que están en concurso de acreedores, desahuciados, etc. Tanto la renta per cápita como la disponible han dado un bajón importante y los datos que ofrecen las ONGs sobre pobreza nos dejan con los pelos de punta. Lo cierto es que tras 6 años con los pelos de punta y abriendo con miedo los periódicos, me he ido convirtiendo en un tipo más escéptico y menos impresionable, pero bueno, eso es otra historia.

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Hay indicadores positivos y es en los que me gusta fijarme. Han sido 6 años de lloriqueo así que no es de extrañar que uno busque remansos y rayos de sol en esa playa. El Índice de la aseguradora estadounidense Genworth es uno de ellos. Los primeros datos que podemos extraer son que uno de cada cuatro españoles se siente económicamente vulnerable y el 58% ha experimentado dificultades financieras en 2013. Vulnerable quiere decir que un imprevisto, una cambio de ruedas, un dentista, un vaya usted a saber, puede dar al traste con su presupuesto mensual e incluso anual. Esos datos, soltados así, en frío, no dicen mucho. Para que signifiquen algo hay que ponerlos junto a otros. Por ejemplo, una año antes, la opinión de los ciudadanos era desalentadora, casi la mitad de los españoles se sentía vulnerable y solo un 2% de la población se sentía segura. Ahora mismo nuestros datos están en línea con los de las grandes potencias, con esas que nos llena la boca pronunciar. Un 25% de los alemanes se siente seguro y un 22% de los británicos.

Son datos curiosos pero estamos hablando de las opiniones de la gente y esas opiniones no son definitivas y tampoco muy fiables, para qué vamos a engañarnos. Me explico. En el Índice Genworth los países donde se sienten más seguros y más contentos con su situación no son los nórdicos, son los Chinos y los emergentes, es decir, lo países que tienen menos renta per cápita pero más están creciendo. Esta gente está entusiasmada, eso desde luego, y ven un futuro brillante, sin tempestades de ningún tipo. En la vieja Europa somos más cínicos.

En España solo el 8% se considera económicamente seguro, un dato que no sorprende tras seis años en los que uno o varios vecinos, familiares o conocidos cualesquiera de nuestro entorno se han ido al paro. Tal tienda ha cerrado, tal empresa y hasta trabajadores del sector público que hacen unos años eran unos privilegiados y que ahora no lo son.

EL BENDITO CONSUMO. En esta crisis el optimismo se ha batido en retirada, ahora mismo solo uno de cada cinco españoles piensa que en este 2014 va a mejorar su situación económica y eso que empezamos a animarnos. Aunque ojo, quien haya salido de Semana Santa, de Puente o se haya pasado frente a las terrazas que han brotado con el sol, se habrá dado cuenta de que algo ha cambiado. Se vuelven a encontrar multitudes. Quizá sea ese consumo diferido que hemos postpuesto por miedo a no tener dinero en estos años, pero el caso es que algo se está moviendo en el consumo. En estos años se calcula que el 25% de la población ha perdido el 75% de su riqueza, un auténtico drama, un desastre. Pero ojo, también hay un 50% de los españoles ha mantenido esa riqueza pero ha retraído el consumo por miedo al futuro. Ya vemos la importancia que tiene el estado de ánimo de la gente y su repercusión en el consumo. Quizá no machaque tanto como las subidas de impuestos pero, desde luego, importa.

Hemos sido precavidos con los gastos y por eso se ha desapalancado el sector privado y las familias, hemos reducido la deuda, cosa que no ha hecho el Gobierno… precisamente. Y no solo eso, también ha invertido sus ahorros la gente que los tenía. Un 62% contrató un producto financiero cuando un 57% de los europeos lo hacía. Un 23% de la población pensó en su futuro y abrió un plan de pensiones y se firmaron cuentas de ahorro por encima de la media Europea. Nosotros un 43% mientras que el resto un 36%. ¿Ha mejorado la cultura financiera tras la crisis?, yo creo que sí, quiero pensar que sí.

Esos consumidores no creo que vuelvan en tromba, lo harán paulatinamente, en la medida de las posibilidades y dependiendo del ambiente que respiren alrededor. También volverán muchos más sabios y cautos, es decir, habrán aprendido a buscar las mejores ofertas, habrán descubierto las marcas blancas, la necesidad de comparar y, con suerte, habrán aprendido a no vivir a crédito.