Las Marcas Blancas

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Una de las novedades que ha traído la crisis para el consumo de los hogares ha sido el uso y extensión de los productos de marca blanca. En mayor o menor medida han entrado a formar parte de nuestra nevera y de nuestras vidas. Son anteriores a 2007, eso desde luego, pero ha sido en estos años tan complicados cuando hemos empezado a mirar con lupa la lista de la compra y cuando ellos han metido el estirón hasta acaparar un 40% de las ventas.

Pero vayamos por partes:
¿QUÉ SON LAS MARCAS BLANCAS?. Son las llamadas marcas del distribuidor o genéricas y pertenecen a las cadenas de distribución, como Mercadona o DIA. Las fabrican otros bajo la enseña de estas marcas y suelen ofrecernos una mejor relación calidad precio. Puedes conocer el listado de distribuidoras y sus marcas blancas AQUÍ.

Dado que no tienen gastos de publicidad se pueden permitir un precio más ajustado y conseguir fidelizar a los clientes dado que solo las van a poder comprar en los propios establecimientos de la cadena de distribución. Ten en cuenta que las marcas blancas las encontramos en locales de todos los tamaños, supermercados, hipermercados y hasta gasolineras.
En su día comenzaron con muy poca etiquetación y normalmente de color blanco, de ahí su nombre. En el mundo anglosajón, donde se inventaron en 1975, se llaman private label y ya llevan muchos años ocupando los lineales, las neveras y los anaqueles de los consumidores. Hay que pensar que las marcas tradicionales y conocidas han conseguido serlo a base de publicidad o, en el mejor de los casos, del boca a boca. En el primer caso e inconscientemente hemos interiorizado que al ser una marca conocida es de mejor calidad, lo que viene a ser el negocio de la publicidad. Naturalmente es un espejismo que en ocasiones no se corresponde a la calidad real del producto y el gasto de esas marcas en publicidad lo pagas en la cesta de la compra. Sobre la calidad de estas marcas, como sobre todo, hay opiniones para todos los gustos. Yo personalmente trato de buscar las más desinteresadas o al menos las que debieran serlo. Por ejemplo, según afirma el portavoz de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios): “Nuestros estudios demuestran que hay marcas de distribuidor que son iguales o mejores que las de fabricante”. Y otra más, tal y como nos explica Facua-Consumidores en Acción “hay de todo, marcas blancas mejores y peores que las de fabricante”.

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¡¡¡GUERRA!!! Naturalmente su implantación ha perjudicado a las marcas tradicionales que además, en muchas ocasiones, se han visto desplazadas de los lineales de esos establecimientos de las grandes cadenas. Ha habido una pequeña guerra entre distribuidoras y marcas con un agrio cruce de declaraciones. Entre ellas la idea promovida por las enseñas de toda la vida de que estas marcas blancas son de peor calidad, cosa que no se corresponde en la mayoría de los casos. Al fin y al cabo son productos que tienen que pasar por controles de calidad como todas las demás y que en algunas ocasiones salen de las mismas fábricas que las tradiciones pero con el etiquetado de la distribuidora. En este último caso hay que reconocer que son pocas marcas grandes las que fabrican, se estima que no llegan al 10%. Algunas enseñas han reaccionado poniendo en sus productos que no fabrican marcas blancas, consiguiendo marcar distancias y apostar por la calidad…aparentemente. En otros casos han peleado ajustado precios y tratando de resultar más atractivas. Es decir, que de una u otra manera el consumidor se ha visto beneficiado con la irrupción de las marcas blancas. Ahora ese consumidor inteligente debiera coger estos productos private label, mirar con atención la etiqueta, sus componentes, compararlos y probarlos para formarse una opinión. Naturalmente no todos van a ser mejores que los tradicionales, pero posiblemente si tengan una mejor relación calidad-precio que es lo que nos interesa.

Rafael Jordá