¿Permuta Inmobiliaria?

Caracoles especuladores

Caracoles especuladores

Tras todos estos años de crisis, de respirarla día a día, de tenerla en periódicos, informativos y en todas las reuniones, poco hay que añadir sobre la explosión de la burbuja inmobiliaria. Nos dieron dinero barato y no volvimos todos locos. De lo que ha venido después es mejor no abundar pero básicamente podemos decir que encontrar financiación para adquirir vivienda se ha vuelto una misión imposible. Para eso, pero también para poner un negocio, para conseguir préstamos personales. En fin, para casi para cualquier cosa el dinero ha dejado de circular.

En estos momentos la situación es la que sigue. Si quieres cambiarte de casa y necesitas vender la tuya la solución pasa por rebajar el precio, y no una rebajita timorata precisamente. Pero no solo eso, reza devotamente para que hagan lo propio con la casa que deseas, que no se te note que te has encaprichado y que los propietarios no tengan prisa ni necesidad de vender. Si estás de suerte, si tienes viento de cola y todo esto se cumple, te puedes encontrar otra dificultad insalvable. El banco, esa entidad de toda la vida que antes tasaba sobre precio y te daba todas las facilidades del mundo para comprar casa, coche y muebles, ahora no te da crédito. No se cree que le vayas a devolver el dinero. Las cifras de hipotecas firmadas no han hecho más que caer en picado en los últimos años.

Otra opción eran los préstamos personales, es decir, acudir a un prestamista particular. Pero además de la escasa cuantía que te van a facilitar y de la poca reputación de la que gozan, las condiciones suelen ser de “aúpa”. La imagen de un viejo usurero en un callejón no es muy real, lo sé, pero lo que te espera es mucho peor y procura pagar tus deudas.

No todo es tan negativo en el panorama actual. Hay una solución que te va a evitar estos problemas y es la permuta inmobiliaria. Hace unos años era una desconocida, pero la crisis agudiza el ingenio, y poco a poco se ha ido imponiendo aunque hoy por hoy no deje de ser una opción anecdótica. El concepto es tan simple como cambiar tu propiedad por otra. Lo sé, hay problemas y bien gordos que resolver, pero no por ello hay que descartarla.

Ambos propietarios habrán de valorar sensatamente sus propiedades, procurando no tener que ir a un tasador, harán dos contratos de compra venta y si existe una diferencia entre los precios el propietario que esté por debajo contratará una hipoteca únicamente por ese margen. Es decir, que el banco no va a tener que darle el 80% del una hipoteca y va a poner las cosas más fáciles. No olvides la primera línea de este párrafo: valorar sensatamente la propiedad. No vale decir que antes valía tanto, que le has puesto jacuzzi, un parterre con petunias y etc. Tampoco que los vecinos la están vendiendo por muchísimo. El objetivo es llegar a un punto de acuerdo, no llevarte el premio gordo. La gran especulación con las propiedades es cosa del pasado.

¿Dificultades?, pues sí, las hay. La primera de ellas es que va a resultar muy difícil una permuta pura, es decir, cambiar una propiedad por otra. Que a los dos dueños les encajen ambas propiedades tampoco va a  resultar sencillo, no debemos engañarnos. Hay mil casuísticas, pero también debiera haber imaginación y emborronar muchos papeles con números.

Piensa, por ejemplo, en un matrimonio mayor, con los hijos fuera de casa, que le sobran habitaciones y jardín, y piensa en un matrimonio joven al que la suya le ha quedado pequeña o que desgraciadamente quieren separarse. La negociación va a ser dura, no digo que no, pero quizá sea la única salida del callejón.

La permuta, que puede ser una solución muy satisfactoria para los propietarios, pero ojo, puede llegar a ser un auténtico chollo para inmobiliarias que estén dispuestas a llevar a cabo esta operación, ya que pondrán en contacto a ambos y se llevarán un porcentaje de los dos contratos. El proceso de compraventa, la propia firma, no reviste especial dificultad jurídica excepto la misma duplicidad del trámite. Habrá que negociar, eso sí, los gastos de transmisiones y la fiscalidad de la permuta junto con los gastos de tasación de ambas propiedades. Pero con ganas todo es posible.

Para moverte a gusto en el mundo inmobiliario no olvides consultar nuestro diccionario.

Rafael Jordá