Poner un huertito I

huerto1No, no se trata de hacerse hippie. No habrá que ir en chanclas, ni dejar de lavarse el pelo y tampoco hay necesidad de tocar los bongos. Se trata de que quizá tengamos un terrenito, hasta un pequeño balcón desaprovechado y lleno de cachivaches. Pues bien, con un poco de maña y una pizca de dinero lo podemos poner a producir. Será una opción ecológica, barata (juro que puede conseguirse) y hasta divertida.

He de reconocer que mi primer intento hortofrutícola fue un fiasco. Planté lechugas, crecieron con muy buena pinta pero el día que las recogí para hacer mi primera ensalada casera-casera descubrí que aquellas hojas se habían convertido en el centro social de todos insectos del jardín, el lugar donde hacían las reuniones de Vecinos, el sitio de marcha, donde se ponían al día los mil bichos de los alrededores. Ver y ser visto… en mis lechugas. Tan escandaloso era el tema que tras limpiar y expurgar hoja a hoja no quedó más que un cogollo intrascendente. No daba ni para adorno de un canapé. Desde entonces he progresado bastante, he encontrado especies que no necesitan mucha inversión, que son más agradecidas, sanas y, sobre todo, baratas.

Para empezar, si no tienes terreno debes saber que hay cajones a la venta para poner un huerto, son del tamaño de un futbolín y hasta más cómodos que trabajar en el suelo porque estás en alto. Solo necesitarás un lugar con sol y agua. El resto de material no tiene mayor complicación ni precio.

Descartando esas lechugas multitudinarias nos quedan algunas especies muy interesantes. Las semillas no son difíciles de conseguir, no les atacan muchos bichos y si lo hacen, como el pulgón, una fumigación de agua con jabón es suficiente. Piensa que el ser humano lleva sacándole partido al campo desde el principio de los tiempos, no vas a ser menos. Empecemos por dos conocidos:

huerto2El rey de la ensalada, el TOMATE. Originario de Sudamérica (México) lo trajeron a Europa los conquistadores españoles en el siglo XVI y encontró buen acomodo en el Mediterráneo. Es uno de los alimentos más completos que hay. Tiene muy poquitas calorías, mucha agua, algunos azúcares e importantes antioxidantes como la vitamina C y el famoso licopeno que es el que le da su característico color rojo. En climas cálidos la planta no se muere nunca pero en el nuestro el invierno el frío la mata. Aquí la tendremos que plantar en primavera, cuando han terminado las heladas y podremos hacerlo desde semillas de varias especies (pera, raf, cherry, etc). Si lo plantamos siendo una matita procura esperar a finales de la estación y contando que va a tardar 3 meses en dar frutos. Sus flores son hermafroditas, es decir, que nos va a poner las cosas fáciles hasta para eso.

No es muy exigente con la tierra, debe ser rica, y tampoco con el espacio, aunque necesitará unos 60 centímetros de espacio. Puede ponerse en un tiesto amplio y siempre al sol, al menos 6 horas. Será interesante que le coloquemos una guía o tutor para que la tomatera crezca derecha.

A la hora de regarla procuremos no mojar las hojas o cogerán bichos que avanzarán hacia nuestros tomatitos y malograrán la cosecha. Tampoco es muy recomendable encharcarlo y que el terreno drene bien.

En tus manos está superar el record del mundo, un tomatazo de 3,5 kilos

Trasnquilo cariño. Esa mano enterrada era del muñeco pis cacameoncete de tu hijaBusca entre las mil variedades de PIMIENTOS. Otro clásico de las mesas mediterráneas. También puede cultivarse en una maceta, como el tomate, también es una solanácea y también viene de Sudamérica, de Perú y Bolivia concretamente. Es incluso más delicado que el tomate para el frío. Protégelo, sobre todo, cuando echa las flores o te saldrá una cosecha roñosa.

Al igual que el tomate tiene mucha agua, pocas calorías, pocas grasas y muchísima vitamina C. Hay centenares de variedades (italianos, picantes, dulces, piquillo, Padrón, Guernica, etc) pero, al igual que el tomate, necesitan clima cálido, muchas horas de sol y suelo bien drenado que no permita encharcamientos. Si seguimos estas reglas y lo ponemos en un suelo algo arenoso lo protegeremos de los hongos y otros bichos que le tienen afición. Lo podemos poner en un semillero en marzo y trasplantarlo dos meses después. Mejor regarlo por goteo aunque ya verás como aguanta bastante bien la falta de agua.

Cuando la planta empiece a tener un tamaño puedes ponerle unos tutores para mantener el fruto lejos del suelo y protegerlo. En verano, por regla general, podrás recolectar. Si el tema te ha gustado, si la cosecha es buena y también la calidad guarda algún pimiento déjalo que se seque y tendrás semillas para el próximo año.

Rafael Jordá