Un rabioso apunte sobre impuestos

¡Änimo, que tu puedes!

¡Änimo, que tu puedes!

Lo sé, no es un tema agradecido ni agradable. Hablar de impuestos es un rollo, pero desgraciadamente es un rollo que hay que tener bien controlado. La buena salud de nuestras finanzas está en juego.  www.austere.es

Lo primero será hacer una declaración de intenciones. No creo en los impuestos, al menos no su concepción  actual. Son necesarios, no digo que no, pero ahora mismo se están utilizando para solucionar los problemas, los desmadres y las malas administraciones de los distintos gobiernos. Y para más inri se están haciendo machacando a los de siempre, a los que no han tenido responsabilidad en esa gestión… a los ciudadanos.

Creo firmemente en la curva de Laffer, un concepto últimamente muy “in”, que anda de boca en boca pero que no llega a oídos de los que toman decisiones ya sea en el gobierno, en la UE o en el mismo FMI. Y no vale con decir después de unos años que estabas equivocado. Entonces ya te has dejado a mucha gente por el camino.

El caso es que esta curva la inventó el norteamericano Arthur Laffer y viene a decir que la relación entre los impuestos y los ingresos que un estado recauda tiene forma de parábola. Lo podemos ver en la imagen. lafferAl principio de la curva está claro que si no hay impuestos no hay recaudación, si se aumentan los impuestos va aumentando ésta, pero ojo, llega un momento en el que esos impuestos son excesivos, la recaudación mengua porque la gente está ahogada. No nos engañemos, nadie  trabaja para pagar impuestos por muy ciudadano modelo que sea. A tenor de los datos de recaudación de IRPF e Impuesto de Sociedades España está viviendo en sus carnes la constatación de esa curva aunque haya mil y una opiniones/ matizaciones que ponerle. Los datos dicen que cuando nos hemos puesto entre los países con más impuestos de la UE ha resultado que al final lo recaudado descendía porque la gente gastaba menos.

A la postre queda la impresión de que esas grandes cantidades de dinero que quitan de nuestros bolsillos y que son necesarias en algunos casos, se suele dilapidar sin control, con alegría y con el convencimiento de que no habrá consecuencias. Hay muchos políticos, quizá demasiados, que opinan lo que la ex Ministra de Cultura Carmen Calvo, aquello de que estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie.” El día que se lo oí salté del sofá y en un calentón empecé a hablar de guillotinas y escarnios públicos, mismamente como Pérez Reverte. Pues bien no es cierto que el dinero público no tenga dueño, el dinero público es de todos, empresas y ciudadanos. Por ese mismo motivo hay que cuidarlo mejor que el nuestro. Suena a utopía, lo tengo claro, pero la gente que maneja la cosa pública tendría que opinar lo mismo y si no lo hacen al menos que disimulen delante nuestra.

Ese dinero que nos ordeñan mediante un interminable catálogo de impuestos directos e indirectos, cargas mal diseñadas, confiscatorias, tasas que en ocasiones gravan nuestros beneficios varias veces; ese dinero, ya digo, debiera estirarse al máximo mirando el céntimo. No nos podemos acostumbrar a conocer derroches en aeropuertos, líneas de tren, televisiones, autopistas en suspensión de pagos, submarinos que se hunden, museos vacíos, televisiones que no se ven, subvenciones sonrojantes y en lujos de nuevos ricos como coches oficiales y la business class. Eso de que un político “representa un cargo” nunca debiera ser sinónimo de vivir como un marqués. Debiera ser todo lo contrario. Si representas un cargo haz que se note la austeridad y el sentido común. Dale brillito, busca el aplauso ahí y no en tanto asiento de cuero.

Esos impuestos que suben y suben junto a otros muchos que se crean, están cargándose el consumo. Eso ya nadie lo discute. Y ese consumo significa tiendas y fábricas cerradas, gente en el paro, drama. Pero es que además están alejando la inversión extranjera y ahogando a las pymes, que además son las que mantienen a la mayoría de los asalariados de este país. A una situación ya muy complicada por la crisis tenemos que añadir la sangría de los impuestos y eso no puede ser.

No hay que olvidar tampoco el fraude. Cuanto más se abusa del ciudadano, cuantos más impuestos y subidas sufres mientras lees desmadres en los periódicos, más crece el fraude. Más gente se sale del camino y lo hace sin mala conciencia.

¿Algo positivo que añadir?. Pues poco a decir verdad. Si tienes un certificado digital o DNIe Hacienda dispone de una página web de lo más práctico http://www.agenciatributaria.es/ . No esperes que vayan a utilizar un lenguaje entendible, vendrán con frases del tipo: “Modelo de aval presentado para suspender la ejecución de una liquidación recurrida en vía económico-administrativa”. Frases escritas y dirigidas a técnicos fiscales, pero que va a leer la gente de la calle. Una genta a la que, por cierto, no le está permitido ningún error, y no hablamos de un error como imputar a una Infanta propiedades que no tiene, hablamos de errores minúsculos que te van a hacer pagar con creces y con la ropa sin tocarte el cuerpo.

También hay que señalar  que en los últimos tiempos se están haciendo grandes esfuerzos para atacar el fraude. Se estima que más de un 23% de nuestra economía está ahí, está oculta, circulando, funcionando en la oscuridad. Dinerito negro que, según algunas opiniones, está moviendo el país y evitando que se monten plazas Tahrir en Madrid. Es ese “quítame el IVA de la factura” que tanto fastidia a Montoro pero que vistos los tiempos que corren cada vez cuesta menos no pronunciar.

Yo sigo teniendo esperanzas, por aquello de que es lo último que se pierde, y espero que antes o después vengan las rebajas de impuestos y podamos decir nosotros solitos en qué queremos emplear el fruto de nuestro trabajo.

Rafa Jordá