¿Un seguro para mi jubilación?

Tengo que independizarme

Tengo que independizarme

De un tiempo a esta parte oigo hablar de pensiones y no puedo evitar que un escalofrío me recorra la espalda. Puede ser porque 36 € de cada 100 € de los presupuestos del Estado van a ese concepto. Puede ser también porque las han revalorizado un triste 0,25%, el mínimo, mientras todos los recibos suben contantemente. Quizá sea porque la dichosa reforma de las pensiones, según quien te la cuenta, va a conseguir que el sistema se sostenga o que los jubilados venideros se mueran de hambre. O puede ser, lo más seguro, porque la veo cada vez más lejos. Hace poco me quedaban 28 años y ahora, dos años después, me siguen quedando esos 28 años para llegar. Y agobia.

Visto el panorama y por muy lejana que veamos esa fecha, es conveniente que nos pongamos manos a la obra y vayamos preparando una jubilación dorada, con viajes, con salud si puede ser e incluso caprichos para los nietos. Ojo, y si puede ser desde nuestro primer sueldo más holgados andaremos.

Cada vez estoy más convencido de la obligación, de la necesidad de organizar nuestras cuentas (Austere), de cogerle el gusto al tema y conseguir pagar hipotecas, consumos y gastos holgadamente. Si después de todo ello nos contamos entre esos afortunados que ahorran, creo imprescindible  guardar un poquito de ese dinero para el futuro. Un futuro que ahora nos puede parecer muy lejano pero que se acerca poco a poco.

Hace unos días hablábamos de los Planes de Pensiones.  De sus ventajas tributarias pero también de sus inconvenientes. Hoy vamos a ver un producto desconocido y muy interesante, los seguros de renta.

Su contratación se recomienda para gente de edad avanzada. Por un lado la tributación es muy favorable, por ejemplo, si fuésemos mayores de 70 años tributaremos un 8%, pero si tenemos menos de 40 será un 60%. Eso sí, en el primer caso nos darán un interés del 1,68% y en el segundo un 8,40%. El interés de estos seguros suele ser alto y se calcula en base a los Bonos del Estado a 10 años. Piensa que los depósitos de toda la vida te darán un paupérrimo interés, incluso por debajo de un 2% (octubre de 2013).  Un ejemplo más: para poder disponer de una renta mensual de 1.000 € debiéramos tener en el seguro 300.000 €. Si ese dinero lo metiéramos en un depósito no nos daría ni una cuarta parte tributando al 21%.

Estos seguros son adecuados para sacarle provecho a nuestros ahorros en la madurez, a la edad en la que nuestras finanzas suelen estar más mollares. Normalmente, cuando nos acercamos a la jubilación es cuando tenemos pagadas nuestras deudas e incluso hemos podido vender alguna propiedad o heredarla. Es decir, contamos con dinero y podemos convertirlo en un generador pasivo, es decir, un producto que nos de un dinerito mensual o trimestral o lo que queramos, y con él completar la pensión que nos merecemos tras tributar 37 añitos de nada y darle una sorpresa de vez en cuando a los nietos.

También podemos organizarlo para recibir ese sueldo mensual y si nos llega la hora fatal, si echamos el cierre, que el montante lo hereden nuestros deudos. En tal caso estaría sujeto al impuesto de sucesiones y donaciones y este depende de la comunidad donde nos encontremos.  Se podría contratar de forma conjunta, para que cobremos nosotros y nuestra pareja. En el caso desgraciado de perder a uno de los dos siempre podrán acumularse.

¿Inconveniente de estos seguros?. Pues uno muy importante, si lo retiras antes de tiempo, por ejemplo porque necesitas el dinero para una operación o para ayudar a un hij@, habrás de saber que los costes de esa cancelación son CRIMINALES. Tendremos que devolver todo el dinerito que nos ha devuelto Hacienda durante esos años.

Rafael Jordá